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EN ITA DE FR

Hola a todos,

Mi nombre es Rami y soy de Siria. Conocí a María en abril durante el primer encuentro del “BookClub” en la biblioteca pública de Bonn donde Larissa Bender presentó su libro “Innenansichten aus Syrien” (título original), una colección de historias, entrevistas y testimonios sobre la guerra en Siria. María se ofreció ayudarme a aprender el alemán y empezamos a encontrarnos regularmente. Me habló de este blog multicultural y me pidió que contara mi viaje desde Siria hasta Alemania.

Antes de la guerra, Siria era un país hermoso y feliz donde reinaba la paz. De repente se convirtió en un infierno. No podíamos creer que lo que estaba pasando fuese real… En un primer momento creíamos que era una cuestión de tiempo y que todo volvería a la normalidad. En aquel periodo estaba trabajando como contable en el Ministerio de las Finanzas y seguía un master en Finanzas y Banca. Por mucho tiempo vivimos en la esperanza de que tarde o temprano todo cambiaría, pero nuestras esperanzas nunca se convirtieron en realidad.

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*Photo Copyright: Francesco Malavolta

Fue así que mi hermano y yo decidimos huir. El viaje empezó en Líbano donde embarcamos una nave hacia Turquía. En el puerto de Tarablus vimos a más de 10.000 sirianos con muchos bebés: me dolía muchísimo y me ponía muy triste al ver a esas personas que, como yo, fueron obligadas a abandonar sus propias vidas para empezar todo de cero en un lugar desconocido. Tuvimos que esperar 48 horas antes de que la policía libanesa nos permitiera embarcar y mientras esperábamos conocimos a muchas personas con las cuales compartimos proyectos e ideas. La mayoría entre ellas quería llegar a Alemania porque la Canciller Angela Merkel había declarado que “Todos los refugiados sirios serán bienvenidos a Alemania “. Otros querían ir a Inglaterra porque hablaban inglés y los demás hacia Suecia para reunirse con sus familiares.

El barco zarpó a las 10 de la mañana, y fue entonces que hice mi primer viaje por mar. A las 4 de la tarde llegamos a un pequeño pueblo de Turquía. Desde allí tomamos un autobús directo a Azmer. Viajamos durante 15 horas y después nos dirigimos hacia una pequeña ciudad llamada Cesma. Ya que en Turquía muy poca gente habla inglés y nadie de nosotros hablaba turco, la comunicación resultaba muy complicada. Alquilamos una habitación en un hotel y finalmente, después de algunos días extenuantes, conseguí ducharme y dormir. Pasamos 3 días a Cesma, encontramos un traficante y nos dirigimos hacia Grecia. Nuestro viaje empezó a las 5 de la tarde y duró 12 horas: a las 5 de la mañana siguiente llegamos a una isla griega muy bonita. Algunas horas más tarde tomamos un ferry hacia Atenas donde llegaríamos a la 1 de la tarde y allí decidimos continuar el viaje con dos chicos sirios.

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*Photo Copyright: Francesco Malavolta

Después de 2 días en Atenas nos preparamos para la segunda parte del viaje: tuvimos que comprar abrigos, ropa, comida porque lo traficantes nos obligaron a dejar todas nuestras pertenencias en Turquía. Alcanzamos la frontera de Macedonia con el autobús, conseguimos superarla sin problemas y desde allí continuamos en tren hasta Serbia. Después caminamos por más de 3 horas bajo un sol tan abrasador que algunas personas se desmayaron y  otras tomaron una insolación. Afortunadamente en nuestro grupo a nadie le pasó nada. Llegamos a Budapest en autobus donde nos enteramos de que Hungría había cerrado las fronteras así que tuvimos que quedarnos allí unos días hasta que Croacia abriese sus fronteras a los refugiados. Tan pronto como llegamos allí, encontramos muchísimas personas de diferentes países: Irán, Iraq, Afganistán, Pakistán, India, Bangladesh y Siria. Temprano por la mañana tomamos un tren hacia Zagreb donde pudimos descansar antes de ponernos en marcha de nuevo con rumbo a Austria. En aquel momento me di cuenta de que la parte peor del viaje había terminado y que ahora llegar a nuestro destino final –Alemania- sólo era una cuestión de tiempo.

Nada más llegar a Alemania muchísimas personas nos estaban esperando sonriendo y saludando.  La primera frase que oí cuando llegué fue “Bienvenidos a Alemania. Finalmente estáis a salvo!”.

Por Rami, Siria

Traducción por: Giada Pasqualucci y Eleonora Rossi

Correctora: Eleonora Rossi

Supervisor Traducción: Massimo Micheli

Artículo en inglés e italiano aquí

 

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