Tag

, , , , , , , , , , ,

ITA EN PT FR

Nací en un mundo ordenado y seguro. Por lo menos así lo percibía yo. Un mundo coherente y manejado por una lógica que no siempre parecía justa o ecuánime, pero, de alguna forma, aparentemente sensata.

La guerra era una sombra negra que ensangrentaba tierras más o menos lejanas a las que se miraba con respeto y compasión ajena.

Delante de mí se asomaba un futuro marcado por los triunfos de la meritocracia, compensados por el inevitable desarrollo de la deshonestidad que, aunque fuera difundida, no era tan contagiosa como para impedir la supervivencia de la gente honrada. Mi adolescencia ha sido fortalecida mediante lecturas, espíritu crítico y rituales conmemorativos cuyo valor simbólico era indiscutible. Me sentía protegido de  algunos errores, aunque estaba consciente del constante riesgo degenerativo del que nadie puede huir.

El horror de los campos de concentración y la valentía de los partisanos habían acabado sin ninguna duda desde muy poco tiempo y sus testimonios constituían no solo una advertencia, sino también un ejercicio de virtuosismo emotivo. ¿Qué es lo que habría hecho yo? ¿Habría sido tan valiente como para no someterme a la crueldad? ¿Habría renunciado a mi vida para proteger las otras? En mi corazón tenía la esperanza de que estas atrocidades no volverían a pasar nunca más.

13342120_10208887875455766_855500725_n

*Photo Copyright: Michelangelo Mignosa

El ambiente era un concepto vago y multiforme que representaba un beneficio para mí. La naturaleza era un tesoro del cual sacar provecho, tan emotivo como económicamente. El progreso – más allá de su significado y de sus perversiones posibles y ocasionales – preservaba todavía un fin humano. Los corto circuitos y las contradicciones constituían brotes aislados a los que no dar demasiada importancia. Las persecuciones se estudiaban en los libros de texto con gran indignación y distancia originada por la difundida sensación de seguridad en la que vivía.

Luego, el gran escenario de la boyante evolución humana empezó a derrumbarse. Vuelven los campos de concentración en forma de los Centros de Internamientos de Extranjeros (C.I.E.), los Centros de Acogida para los Solicitantes de Asilo (C.A.R.A.), o de las ganaderías intensivas. Vuelven lugares sin identidad donde la cantidad borra toda la unicidad de estos seres sensibles. La masa confunde y desorienta: suprime todas las peculiaridades, crea ectoplasmas terroríficos e indefinidos en el que se concentran nuestros propios miedos. Vuelven pesadillas que esperábamos no volver a tener nunca más.

En este contexto de crueldad moral, con la decadencia del pensamiento a sus formas más elementales y la enajenación de nuestras acciones fragmentadas sin más sus propias consecuencias, creo que sirven puertos seguros donde abastecerse de humanidad y empatía. Belleza, pasión y sensación de asombro representan lugares ideales donde refugiarnos del ritmo siempre más frenético de nuestras vidas.

El sentido y los deseos que guían el nacimiento de este blog son sencillos: el compromiso a reflexionar sobre asuntos tan complicados cuanto problemáticos abandonando los atajos a favor de la honradez intelectual, y huir del perímetro infinito del macro para dar prioridad a los espacios más dignos del micro que devuelven unicidad y pasión personal por algunos temas que, por fin, ya se pueden abordar.

Por tanto, Moussa no es el enésimo migrante/inmigrante/clandestino, sino algo similar a un hermano/hijo/amigo que he encontrado después de 29 años de camino en esta Tierra. Moussa, igual que yo, ha dejado lo conocido para buscar un futuro más próspero. Moussa ha pagado un precio muy alto para su valentía y cada noche se acuesta sin saber si volverá a ver a su madre algún día. Moussa no es un inmigrado. Moussa es una persona.

13341976_10208887869775624_635976575_n

*Photo Copyright: Michelangelo Mignosa

La referencia a Antígona nace de la exigencia de proteger y guardar las leyes naturales que pertenecen inalienablemente a cada ser vivo y no deberíamos dejar nunca que la insolencia humana las violase. Antígona representa la heroína incómoda e integérrima que nos invita a un viaje a través de las esquinas de la conciencia. Un viaje difícil que va en contra del pensamiento dominante moldeado a medida por la mudable arrogancia humana. Antígona sabe que un muerto merece sepultura y sabe que las leyes humanas no pueden evitar que las leyes naturales se afirmen.

Nosotros tenemos que saber cuándo la ley humana pone en peligro la sacralidad inviolable de la vida. Antígona estaba sola. Nosotros somos muchos y podemos guiarnos hacia nuevas reflexiones con aquel entusiasmo que caracteriza a las grandes pasiones.

En definitiva, confío en que este espacio virtual sea nuestra/vuestra casa común, nuestra/vuestra orilla anti-barbarie, nuestro/vuestro rincón de humanidad renovada y redescubierta. Y se lo agradezco a cada una de las personas con las que he debatido este proyecto y que parecían no esperar nada más que una oportunidad para hablar. Gracias a cada uno y cada una de vosotros por haberme demostrado disponibilidad y ganas de hacer. Ahora tenemos una casa, ésta, donde encontrarnos.

Ad maiora. 2015

Maria Grazia Patania

Esto fue hace un año. Hoy sigue siendo así. E igual mañana también, esperemos. Las metáforas que han acompañado la evolución de Antígona son dos: una niña y una casa. Al principio concebido como un lugar virtual en el que encontrarse, el Collettivo hoy tiene una cara diferente convirtiéndose también en la metáfora de una criatura, una niña dada a luz en mi sofá rojo. Una niña sin padre rodeada por tíos y tías, primos y primas que la acompañan en su crecimiento. Para nosotros del Collettivo, Antígona ya es la pequerrechiña y al igual que en una familia, el entorno sirve para ayudar a la madre. Estamos aquí entonces para sacar las conclusiones de un año agotador, pero profundamente gratificante gracias a las satisfacciones que recibimos: Antígona ya salió del anonimato, viajó, está moviendo los primeros pasos sola y aprende a hablar. Más idiomas, además. Antígone adquiere fama y enriquece su coro agregándole nuevas voces: dos refugiados africanos – Doumbia y Yacob – son parte del grupo, un tercero – Rami – llegado de Siria nos contará su viaje en unos días, algunos y algunas estudiantes de interpretación y traducción que quisieron emplear su talento traduciendo algunos de nuestros artículos. Antigone crece y con ella nuestro compromiso para mejorar la calidad del trabajo que llevamos adelante.

Mi más sincera gratitud a todos aquellos que han compartido con nosotros este sueño, a quienes han creído en nuestro proyecto, pero también a los desconfiados que nos animaron a preguntarnos si cuánto hacemos es suficiente, a quienes nos han leído y compartido y escrito, a quienes estuvieron a la escucha de nuestras ideas, a los fotógrafos que nos han acompañado en la difícil tarea de trasponer las palabras en imágenes. Gracias a Emiliano que nos ha regalado el logo y ha compartido con nosotros una parte del viaje.

Un agradecimiento especial se lo dedico a Yacob, Doumbia y Rami que aceptaron abrir a nosotros su corazón regalándonos ante todo su confianza. Y a Michelangelo Mignosa que, desde el primer correo, siempre ha sostenido este Proyecto con una entrevista y en un momento perfecto por este cumpleaños. Y su entrevista es exactamente lo que os invito a volver a leer aquí o haciendo clic en su nombre. Aquí en cambio vais a encontrar sus contribuciones al Collettivo Antigone.

Ad maiora. 2016.

Traducción por: Federica Loddi y Michela Gentile

Corrector: Massimo Micheli

13342166_10208887890896152_453351235_n

*Photo Copyright: Michelangelo Mignosa

Annunci