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copertina

Una película como Pecore in erba rinde homenaje a las obras que tuvieron más éxito entre los años ’40 y ’60, especialmente en Europa. Su peculiaridad es la representacion del absurdo a través de una insólita visión: no hay reglas.

Por cierto, Martin Esslin, quien acuñó el término en 1961, y Beckett me perdonarán, ya que quiero tomar prestado aquí su concepto de absurda ficción de una realidad amarga.

Alberto Caviglia convierte su obra de debut en un punto de inflexión, la oportunidad para cambiar la realidad utilizándola como trampolín hacia análisis mucho más profundos, intangibles a primera vista. El tema principal del antisemitismo està cargado de rasgos muy modernos no sólo respecto al lenguaje cinematográfico y narrativo sino también al sacar a la luz una temática de la que todavía no se ha dicho todo. Caviglia hace una gran obra de comunicación: nos barquea como un fiel Caronte en lo no dicho, guiando al espectador en lo profundo de una realidad mucho más enredada de lo que parece. El empujón que lleva Pecore in erba a colocarse entre las peliculas de interés, es el experimento exitoso de tratar un tema muy significativo como el antisemitismo a través de un nuevo género: el mockumentary (N.delT. del inglés: mock = falso y documentary = documental).

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El género del falso documental, a través de un método innovador y cautivante, permite acceder a un mundo sin soportes donde todo es posible, incluso que el antisemitismo sea aceptado por la sociedad. Creo que en esta película la jugada ganadora fue el primer paso hecho por el director, es decir la pregunta que se planteó antes de llegar al proceso creativo de Pecore in erba: ¿Cómo exponer un tema tan delicado y ya discutido muchas veces como el antisemitismo proporcionando nuevas pistas de reflexión?

Caviglia no lleva guantes de terciopelo, a través de la sátira y de la parodia abofetea al espectador poniendo en ridiculo aquella realidad en la que él mismo está involucrado. La risa que procede de la visión de los clichés de una sociedad entrapada en los esquemas de la mediocridad y de la cháchara improductiva y superficial, la decadencia de concencias que permiten un mundo donde todo es posible, incluso lo inconcepible. Es el humor de Pirandello del “señor que pisa la cascara de platano y se cae”, la risa amarga que, volviendo a encender las luces de la sala, no deja ninguna posibilidad de salvación. Caviglia olvida lo politicamente correcto, torce la mirada, cambia las tornas y se dirige hacia la única perspectiva cinematográfica que queda: “estar del lado de los malos”. Acuñando la palabra “antisemifobia”*, el director nos abre las puertas de un mundo donde hay libertad de expresión para todos, hasta la exageración cuando el protagonista, Leonardo Zuliani, se convierte en el promotor de una revolución cultural en la que cada forma de racismo tendría que ser profesada libremente.

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Tras seis meses de la muerte de Leonardo Zuliani, en julio de 2006, el mundo todavía no se había acostumbrado a su ausencia, por lo cual se organizó una manifestación de solidaridad. Sky, que la trasmitió en directo, emitió un documental dedicato a la vida de Zuliani con comentarios de su familia, sus amigos, su psicoanalista, su maestra de la escuela primaria; incluso profesionales de los medios de comunicación (cada uno en el papel de sí mismo). Leonardo Zuliani, chico genial y con una personalidad complicada se convierte en inventor y promotor de nuevos modelos antisemitas etiquetando a los judíos como el origen de todos los problemas. Caviglia representa la desaparición de Leonardo Zuliani como la “muerte de un mito”, la pérdita de un mentor, la privación de un activista fundamental de los derechos civiles. El cambio desde lo real/apropiado/racional a lo irreal/antítesis/absurdo, nos recuerda lo que en el ámbito cinematográfico llamamos el salto del eje – en este caso el “salto de realidad”.

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Por Claudia La Ferla.

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Quiero agradecerle a Claudia por su trabajo y las reflexiónes que hizo, y a Alberto Caviglia, que ha sido muy cortés en concedernos también una entrevista que se encontrarà en un artículo a parte.

En el comentario a la película Claudia destaca temas importantes como la degradación lingüística siempre relacionada con la degradación cultural y emotiva, las conciencias progresivamente dormidas que poco a poco dejan de indignarse frente a las injusticias hasta decaer en lo que hace tiempo se consideraba absurdo. Por ejemplo, leer la recensión de esta película me trae a la cabeza la dimensión política actual. Palabras y sentimientos que creíamos olvidados, tal como los horrores de los que nos sentíamos a salvo siguen patentes en las plazas y vivos a través de las sílabas.

Deseo que el director y la película tengan el éxito que merecen y espero que esta obra nos sirva como advertencia para recordar que la intolerancia – en todas sus formas- es una enfermedad de la que nunca estaremos a salvo.

Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada” (Edmund Burke)

Por Maria Grazia Patania

Traducción por: Federica Loddi y Michela Gentile

Correctora: Michela Gentile

Supervisor Traducción: Massimo Micheli

Artículo en italiano aquí

* Palabra acuñada por Alberto Caviglia, el director de “Pecore in Erba”. “Antisemifobia” se refiere a todo lo que las personas odian y temen.

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